El calor puede convertir un trayecto normal en una situación peligrosa para un gato. La planificación debe centrarse en evitar temperaturas extremas, esperas largas y falta de ventilación.
Antes de salir
Elige las horas más frescas y comprueba el tiempo del recorrido. No dejes al gato dentro de un coche aparcado, aunque las ventanillas estén abiertas. Prepara agua, una toalla y un transportín ventilado.
Durante el viaje en coche
Mantén el aire acondicionado sin dirigirlo directamente al gato y evita que el transportín reciba sol directo. Coloca una protección solar sin tapar las rejillas. Haz pausas en zonas seguras y no abras el transportín fuera de un espacio cerrado.
Señales de alarma
Jadeo intenso, respiración rápida, debilidad, babeo excesivo, vómitos o desorientación requieren detener el viaje y buscar orientación veterinaria. No enfríes al gato con hielo ni lo mojes de forma brusca.
El transportín adecuado
Busca ventilación en varios lados y una base firme. Para comparar opciones, revisa nuestra guía de transportines para gatos y la información sobre viajes en avión.