Un gato nervioso necesita previsibilidad, estabilidad y un manejo suave. El objetivo no es inmovilizarlo a la fuerza, sino reducir los estímulos que disparan su miedo.
Prepara el entorno
Coloca el transportín en una habitación tranquila, con una manta familiar y una puerta que pueda cerrarse. Evita perseguir al gato por toda la casa. Practica entradas breves con premios antes del día del viaje.
Durante el traslado
Cubre parcialmente el transportín sin bloquear la ventilación, llévalo sujeto por la base y no lo balancees. En el coche debe ir bien fijado y nunca suelto. Consulta nuestra explicación sobre errores habituales al usar un transportín.
Si el miedo es intenso
Habla con tu veterinario antes del viaje. No administres sedantes ni remedios por tu cuenta, porque la elección y la dosis dependen del estado de salud del gato.